Viajar con animales cada vez es más sencillo,
afortunadamente. Sin embargo, lejos de las dificultades e imposibilidades que
nos ponían antes en todas partes, ahora lo que tenemos que tener en cuenta es lo
que le ocurre al perrece cuando se acaba el calor y empieza el frío.


Por último, lo más importante. Las almohadillas de nuestras patuelas.
Cuando te pasas la semana en la ciudad y el finde te vas al campo, con el frío
y la lluvia, a veces se nos agrietan e incluso pueden llegar a sangrar… ¿qué
hacer? Pues cremita de Aloe vera, esa que es verde… mi humana me da un masajito
en las almohadillas, que me encanta. Eso sí, luego se sienta conmigo un buen
rato y nos miramos… hasta que se seca, porque si no, me da por lamerlo y es
peor el remedio que la enfermedad.
En otoño no nos hace falta que nos pongan ropa. Por lo
menos, no a mí. A mí me hace falta cuando nieva mucho y me llevan por esos
países en los que el invierno cae por debajo del cero sin piedad. Pero a mí me
gusta.
¿Algún consejo para viajar en otoño? Pues claro. Yo os aconsejo
un sitio en el que no llueva demasiado, lo mejor es hacer excursiones a sitios
donde haya bosques y mucha naturaleza, ahora que no hay peligro de garrapatas,
podemos disfrutar a nuestras anchas.