Viajar con animales cada vez es más sencillo,
afortunadamente. Sin embargo, lejos de las dificultades e imposibilidades que
nos ponían antes en todas partes, ahora lo que tenemos que tener en cuenta es lo
que le ocurre al perrece cuando se acaba el calor y empieza el frío.
Os cuento, para empezar hay que tener en cuenta que se nos
cae el pelo y nos crecen las uñas de una forma un poco exagerada. Es decir,
antes de llevarnos a un hotel o a un restaurante, hay que pasar por la silla de
los horrores y que nos cortéis las uñas con cuidado de no pasaros porque luego
sangramos y nos resulta muy desagradable andar, exactamente igual que cuando
vosotros os cortáis las uñas demasiado. No nos gusta. Cortarse las uñas en
otoño, se puede hacer una vez o dos, pero el tema del pelo sí que es un
problema, así que mi humana, siempre que salimos de viaje, lleva el cepillo ese
que por un lado tiene púas de metal separadas y por el otro cerdas para que me
brille más el pelo. Cada vez que me cepillan, sale pelo para hacer un cojín,
pero así puedo ir a cualquier sitio sin peligro de dejar un regreso tras de mí.
Otra cosa importante vitaminarnos para que no nos
constipemos. No, no penséis en pastillas ni en cosas químicas. A mí me plantan
un plato de arroz un par de veces al mes y estoy estupenda. Además, con el
frío, muchas veces se nos suelta la tripilla y con el arroz todo se mantiene.
Por último, lo más importante. Las almohadillas de nuestras patuelas.
Cuando te pasas la semana en la ciudad y el finde te vas al campo, con el frío
y la lluvia, a veces se nos agrietan e incluso pueden llegar a sangrar… ¿qué
hacer? Pues cremita de Aloe vera, esa que es verde… mi humana me da un masajito
en las almohadillas, que me encanta. Eso sí, luego se sienta conmigo un buen
rato y nos miramos… hasta que se seca, porque si no, me da por lamerlo y es
peor el remedio que la enfermedad.
En otoño no nos hace falta que nos pongan ropa. Por lo
menos, no a mí. A mí me hace falta cuando nieva mucho y me llevan por esos
países en los que el invierno cae por debajo del cero sin piedad. Pero a mí me
gusta.
¿Algún consejo para viajar en otoño? Pues claro. Yo os aconsejo
un sitio en el que no llueva demasiado, lo mejor es hacer excursiones a sitios
donde haya bosques y mucha naturaleza, ahora que no hay peligro de garrapatas,
podemos disfrutar a nuestras anchas.